jueves, 4 de julio de 2013

¡Nos trasladamos!

A partir de ahora "Tras las huellas de Kuma" pasa a wordpress. Hacemos el cambio porque creemos que ayudará a una lectura más fácil y atractiva. ¡Esperamos que sigáis con nosotros en nuestra nueva casa!

NUEVA DIRECCIÓN: TRAS LAS HUELLAS DE KUMA

(Todas las entradas publicadas estarán también disponibles en el nuevo blog. Éste seguirá activado pero sin más actividad)

domingo, 30 de junio de 2013

Discurso Lumumba del 30 de junio de 1960

El 30 de junio de 1960, siete días después de ser elegido Primer Ministro del Congo independiente, pronunciaba su famoso discurso ante el representante del gobierno Belga, ante todo su país y ante el mundo. No dejó a nadie indiferente. Su atrevimiento, pasión y oratoria caló hondo e hirió sensibilidades. Apenas transcurridos siete meses desde su discurso, Lumumba fue asesinado.


Congolesas y congoleses,
Combatientes de la independencia hoy victoriosos, os saludo en nombre del gobierno congolés.

A todos vosotros, amigos míos, que habéis luchado sin descanso a nuestro lado, os pido hacer de este 30 de junio de 1960 una fecha ilustre que conservaréis indeleblemente gravada en vuestros corazones, una fecha cuya significación enseñaréis con orgullo a vuestros hijos, para que ellos hagan conocer a sus hijos y nietos la historia gloriosa de nuestra lucha por la libertad. Porque esta independencia del Congo, si bien es proclamada hoy por el acuerdo con Bélgica -país amigo con quien tratamos de igual a igual- ningún congolés digno de ese nombre no podrá jamás olvidar que es a través de la lucha que ha sido conquistada. Una lucha de todos los días, una lucha ardiente e idealista, una lucha en la cual no hemos ahorrado ni nuestras fuerzas, ni nuestras privaciones, ni nuestros sufrimientos, ni nuestra sangre. Una lucha que fue de lágrimas, de fuego y de sangre. Estamos orgullosos hasta lo más profundo de nuestro ser, porque fue una lucha noble y justa, una lucha indispensable para poner fin a la humillante esclavitud que se nos había impuesto por la fuerza y que fue nuestra suerte en 80 años de régimen colonialista.

Nuestras heridas están demasiado frescas y son demasiado dolorosas todavía para poder expulsarlas de nuestra memoria. Hemos conocido el trabajo agotador exigido a cambio de salarios que no nos permitían ni comer para paliar el hambre, ni vestirnos ni vivir decentemente, ni criar a nuestros hijos como seres queridos. Hemos conocido las ironías, los insultos, los golpes que debíamos sufrir mañana, tarde y noche…porque éramos negros. ¿Quién olvidará que a un negro se le decía “tu”, no desde luego como a un amigo, sino porque el “Vous” honorable estaba reservado sólo a los blancos.
Hemos conocido nuestras tierras expoliadas en nombre de textos pretendidamente legales que no hacían más que reconocer el derecho del más fuerte. Hemos conocido que la ley no era siempre la misma, según se tratara de un blanco o de un negro, complaciente para unos, cruel e inhumana para los otros. Hemos conocido los sufrimientos atroces de los relegados por opiniones políticas o creencias religiosas: exiliados en su propia patria, su suerte era realmente peor que la misma muerte. Hemos conocido que había en las ciudades casas magníficas para los blancos y chozas ruinosas para los negros; que un negro no era admitido ni en los cines, ni en los restaurantes, ni en las tiendas dichas “europeas”; que un negro viajaba dentro del mismo casco de los barcos, a los pies del acomodado blanco en su cabina de lujo.

¿Quién olvidará, finalmente, los fusilamientos donde perecieron tantos de nuestros hermanos? o los calabozos donde fueron brutalmente arrojados aquellos que no querían someterse al régimen de una justicia de opresión y explotación.
Todo esto, hermanos, nos ha hecho sufrir profundamente.
Sin embargo, nosotros, que por el voto de vuestros representantes electos debemos guiar a nuestro amado país. Nosotros, que sufrimos en nuestra carne y en nuestro corazón la opresión colonialista. Os decimos: todo esto ha terminado desde hoy.
La República del Congo ha sido proclamada y nuestro amado país está ahora en manos de sus propios hijos.
 

Juntos, mis hermanos, mis hermanas, vamos a comenzar una nueva lucha, una lucha sublime que llevará a nuestro país a la paz, a la prosperidad y  a la grandeza. Vamos a establecer juntos la justicia social y asegurar que cada uno reciba la justa remuneración por su trabajo. Vamos a mostrar al mundo aquello que puede hacer el hombre negro cuando trabaja en libertad, y vamos a hacer del Congo el centro de proyección de toda África. Vamos a velar para que las tierras de nuestra patria sean aprovechadas verdaderamente por sus hijos. Vamos a revisar todas las leyes de antaño y hacer nuevas que serán justas y nobles.
Terminaremos con la supresión del libre pensamiento y haremos que todos los ciudadanos puedan disfrutar totalmente de las libertades fundamentales establecidas en la Declaración de los Derechos del Hombre.
Suprimiremos la discriminación -cualquiera sea- y otorgaremos a cada individuo el justo lugar a que le da derecho su dignidad humana, su trabajo y su devoción hacia su país.
 

Y para todo esto, queridos compatriotas, estad seguros de que podremos contar no solamente con nuestras enormes fuerzas y nuestras inmensas riquezas, sino también con la asistencia de numerosos países extranjeros de los que aceptaremos la colaboración cada vez que ella sea leal y que no busque imponernos una política, sea cual sea.
En este terreno, incluso Bélgica, que comprendiendo finalmente el sentido y dirección de la historia cesó de oponerse a nuestra independencia, está dispuesta a brindarnos su ayuda y amistad; hemos firmado, a este efecto, un tratado como dos países iguales e independientes. Estoy seguro de que esta cooperación será provechosa para ambos países. Por nuestra parte, y aun cuando sigamos vigilando, sabremos cómo respetar los compromisos contraídos libremente. 
Así, en los asuntos internos como en los exteriores, el nuevo Congo que mi gobierno creará será un país rico, libre y próspero. Pero para llegar pronto a este objetivo, os pediré, legisladores y ciudadanos congoleses, que me ayudéis con todas vuestras posibilidades
 

Os pido a todos que olvidéis las querellas tribales que nos agotan y que arriesgan en convertirnos en objeto de desprecio en el extranjero.

Pido a la minoría parlamentaria que ayude a mi gobierno mediante una oposición constructiva, y que permanezca dentro de los límites estrictos de la legalidad y la democracia.

Os pido a todos que no exijáis de un día para otro aumentos desconsiderados de salarios, antes de que pueda poner en marcha un plan general mediante el cual espero asegurar la prosperidad de la nación.

Os pido a todos que no reculéis ante cualquier sacrificio para asegurar el éxito de nuestra grandiosa empresa.

Os pido, al fin, que respetéis incondicionalmente la vida y la propiedad de vuestros conciudadanos, y la de los extranjeros establecidos en nuestro país. Si el comportamiento de estos extranjeros dejara a veces algo que desear, nuestra justicia se apresurará a echarlos del territorio de la República; si, por el contrario, su conducta es satisfactoria, no se los molestará porque también trabajan para la prosperidad de nuestro país.

Y esto, mis hermanos de raza, mis hermanos en el conflicto, mis compatriotas, es lo que yo quería decimos en nombre del gobierno, en este magnífico día de nuestra independencia soberana y completa

La independencia del Congo marca un paso decisivo hacia la liberación de todo el continente africano. Nuestro gobierno – fuerte, nacional y popular- será la salvación de éste país. Invito a todos los ciudadanos congoleses, hombre, mujeres y niños, a ponerse decididamente al trabajo, en vista de crear una economía nacional prospera que consagrará nuestra independencia económica.
 

¡Honra a los combatientes de la libertad nacional! ¡Viva la independencia y la unidad africana! ¡Viva el Congo independiente y soberano!

miércoles, 22 de mayo de 2013

Día de África. 50 años celebrando


Nos sumamos a la iniciativa de AfribukuÁfrica no es un paísCasa ÁfricaCentre d’Estudis Africans i InterculturalsFCATFundación Sur,GuinguinbaliMundo NegroRadio África y Wiriko y compartimos el texto que están difundiendo:

«“Tan cerca y tan lejos” es una frase tan manida como real. Han pasado 50 años desde que se instauró el 25 de mayo como el Día de África, conmemorando la formación de la Organización para la Unidad Africana, y todavía no hemos sido capaces de mirar con honestidad a los ojos del continente. A pesar de ser nuestros vecinos vivimos de espaldas a ellos. Queremos aprovechar esta celebración, este aniversario redondo para recordar la imagen que todos nosotros intentamos transmitir de África.
Los estereotipos, las explicaciones facilonas, las visiones simplistas se han impuesto durante años, durante décadas, durante siglos incluso. Pero todos sabemos que África es compleja, que tiene muchas más caras de las que habitualmente se muestran. Nosotros nos esforzamos por mostrar la vitalidad cultural, la riqueza artística, el potente latido social. El África de hoy (como lo fue la de ayer) es creativa, imaginativa y luchadora. Está viva. Se mueve.
Simplemente hemos querido unirnos en una acción conjunta y simbólica para intentar que nuestra voz gane fuerza. Todos los que participamos en esta acción tenemos en común que hemos aprendido cosas en África, que sabemos que el menosprecio hacia el continente nos hace mucho más pobres y queremos compartirlo.
Uníos, si vosotros también sabéis que África es, en realidad, diversa, plural, vital; si vosotros también estáis convencidos de que África puede aportarnos muchas cosas; si vosotros también sabéis que África merece que la miremos sin prejuicios y con honestidad. Compartid este texto en vuestras webs, compartid esta foto en Facebook, twittead con el hashtag #50añosdiadeafrica. Esta celebración no es sólo un día, no es una anécdota. Es el principio de una mirada sincera y respetuosa hacia África.»

sábado, 11 de mayo de 2013

El origen negroafricano del Antiguo Egipto

El siguiente texto es una adaptación de un extracto del proyecto que estoy realizando en colaboración con el Departamento de Antropología e Historia de América y África de la Universidad de Barcelona. Se trata de una síntesis sucinta, tal vez algo superficial, pero que creo que expone los principales puntos que se deben conocer respecto al origen negroafricano de la cultura del Antiguo Egipto. Es un tema mal conocido y que no dejará a nadie indiferente.

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El origen negroafricano del Antiguo Egipto

Volvamos ahora nuestra mirada hacia una de las civilizaciones más brillantes de la historia: el Antiguo Egipto. Si bien es cierto que se encontraba en el continente africano, ésta no era la única conexión que lo unía con el resto de África.
Los orígenes de esta formidable civilización fueron atribuidos durante años a civilizadores foráneos, venidos desde el norte o desde Mesopotamia. En nuestros manuales escolares poco se habla del giro que tuvo lugar en el ámbito académico gracias al empuje, entre otros, del pionero Cheikh Anta Diop. En resumen, son pocos quienes conocen realmente su origen y las conexiones de su cultura prístina con los pueblos del África negra.

viernes, 22 de febrero de 2013

Intervención de Ferran Iniesta en Catalunya Ràdio (21/05/2012)

Audio de la intervención de Ferran Iniesta en mayo de 2012 en el programa "El cafè de la República" de Catalunya Ràdio (en catalán). En ella aborda los siguientes temas:

  • Kemit (Egipto), raíces negroafricanas de la civilización egipcia.
  • Esclavitud. Consecuencias de esos dramáticos 400 años en las sociedades africanas. Habla también de lo que podría haber sido África si no hubiera existido la trata. 
  • Conferencia de Berlín de 1885. Reparto de África.
  • Colonización. Construcción de carreteras, trabajo forzoso y sus consecuencias tras las independencias.
  • Françafrique. Intervención francesa en África.
  • Conflictos en los grandes lagos. El caso de Rwanda.
  • El conflicto de Mali y el Azawad.
  • La reducción constante del lago Chad.
  • Cheikh Anta Diop.
  • Experiencia personal. La primera vez que Ferran pisó África en 1977. Su primer año en Senegal.

lunes, 28 de enero de 2013

Sunjata & Chaka. Vidas paralelas (5): Forjadores de entidades históricas

Conclusiones
Sunjata y Chaka llegaron al poder en contextos totalmente distintos que ya hemos explicado. Sus contextos caracterizaron sus personalidades y sus posteriores reinados. Hemos visto algunos detalles que jugaron un papel axial en la formación de ambos individuos, conduciéndolos por caminos diferentes. Fueron iniciadores de etapas históricas de una importancia vital en la historia del continente africano. Encarnaron precisamente las figuras que se necesitaban en esos momentos, llegaron al poder en el momento más oportuno, respondiendo a necesidades diferentes que empiezaban a dibujar sus políticas. Fueron, sobre todo Chaka, productos de su propia época.

Fotografía de guerreros zulú a finales del XIX
Tras ver sus vidas, entendemos que el recuerdo de Sunjata sea más amable que el de Chaka. Sin embargo, también entendemos por qué Chaka actuó de una determinada manera y por qué Sunjata lo hizo de otra. Probablemente sean dos individuos de difícil comparación al ser sus personalidades casi radicalmente diferentes, pero con certeza palmaria podríamos asegurar que sus vidas ayudan a entender en gran medida el período en el que ellos vivieron y el legado que heredaron sus sucesores. Como ya hemos mencionado en la introducción, resulta tremendamente interesante ver como dos vidas que podrían haber convergido pese a la distancia cronológica, divergieron por un seguido de pequeñas diferencias que derivaron en la forja de dos entidades históricas (mandinga y zulú) que aún hoy perduran.  

Este trabajo, más que investigar, pretendía exponer. Exponer las vidas de dos personajes cuyo legado histórico perdura aún en los pueblos africanos. Tan importante como sus reinados fue el período que los precedió, donde ambos fueron formándose como hombres y reaccionaron a los abrojos e impedimentos que encontraron en sus caminos.

Sin lugar a dudas, los nombres de Sunjata Keita y Chaka Zulú deben estar subrayados y en negrita en los libros de historia y en las conciencias africanas, pero también deben estar presentes en los manuales de Historia Universal. Dos individuos tan interesantes y determinantes en el futuro de un continente no pueden eludirse como si jamás hubieran existido, su conocimiento es fundamental para entender los pueblos africanos que hoy viven donde ellos lo hicieron siglos atrás.

sábado, 26 de enero de 2013

Sunjata & Chaka. Vidas paralelas (4): Las batallas decisivas, el ascenso al poder.


Las batallas decisivas, el ascenso al poder.
Como era habitual en aquellos días de principios del siglo XIX, Chaka, una vez situado a la cabeza de su clan, emprendió acciones contra pueblos vecinos, iniciando incursiones bélicas que se enmarcaron dentro de esa lucha por el espacio vital a la que hemos hecho referencia en el segundo apartado. Acabó con los ngoana y se le prometió la mano de la hermana preferida de Dinguiswayo. Éste realizaba guerras de conquista en las que se enmarcaban las acciones de Chaka, pero cometió la imprudencia de desmovilizar a sus tropas demasiado pronto. Su enemigo, Zwide, aprovechó la situación para atacarlo inesperadamente, capturándolo y ejecutándolo. Chaka se encontró con la cabeza del soberano empalada en la plaza pública, ante la sede del consejo. En un contexto de profundo miedo en el que Zwide continuaba en campaña, los regimientos eligieron a Chaka como comandante en jefe. Era un militar sanguinario, pero fue su destreza estratégica la que permitió la evolución y sublimación paulatina de un ejército que pasó a luchar movido por las directrices que dibujaba su nuevo líder. Aplicó nuevas estrategias y formas de lucha, en lo que sería un avance de su política militarizada posterior. Consiguió derrotar a las tropas de Zwide, que huyó y murió al poco tiempo. De este modo, Chaka se erigía como el jefe de la mayor parte de las tribus del pueblo nguni.

Antes de explicar la batalla que alzó a Sunjata a lo más alto, es adecuado hacer dos referencias que forman parte de la leyenda. En primer lugar, se nos dice que el mejor general de Sumaoro, Fakoli Koroma, sufrió el engaño de su mujer con su propio soberano, cosa que despertó en él el fuego de la venganza, abandonando al monarca y uniéndose a las tropas del joven Keita. Por otra parte, la leyenda cuenta que la hermana de Sunjata consiguió, mediante un sutil engaño, percatarse de cuál era el punto débil de Sumaoro: sólo podrían matarlo con un espolón de gallo blanco. Este episodio probablemente esté relacionado con el descubrimiento de algún veneno determinado utilizado en las puntas de flecha, veneno cuyo secreto era guardado por las gentes de Sosso.
Por todo esto, parece que Sunjata encaró la batalla en ciernes desde una posición de relativa ventaja sobre su rival. Ante la inminente llegada de las tropas de Sunjata, los clanes malinké se movilizaron y formaron sus propios ejércitos, que no dudaron en sellar una alianza y colocarse bajo la dirección de Sunjata. La batalla decisiva tuvo lugar en Kirina, una localidad difícil de situar, aunque se cree que podría estar entre Bamako y Kangaba, en la orilla izquierda del Níger. Allí se enfrentaron dos grandes ejércitos (es una tarea imposible precisar el número de combatientes, pero parece claro que eran dos ejércitos numerosos). La derrota de las tropas de Sumaoro fue completa, las tropas se desbandaron y su comandante huyó, Sunjata lo persiguió sin alcanzarlo. Se dice que también pudo morir, pero su cuerpo jamás fue encontrado en los campos de Kirina. Esta victoria sellaba definitivamente la alianza entre clanes y preludiaba la expansión del Islam por el Manding (Sunjata fue protector de los musulmanes).
De este modo, Sunjata se erigía como el soberano de un incipiente imperio que dominaría el África occidental durante siglos.

Es fundamental para entender los reinados de nuestros dos protagonistas fijarse en el carácter intrínseco de sendas batallas. Mientras que Sunjata luchaba por la liberación de su pueblo de las fauces de un cruel soberano que sometía a durísimas exacciones a toda la población, Chaka luchaba para vengar al jefe caído y acabaría imponiendo otra fuerza conquistadora como la suya. Ya desde el principio Chaka basó su política en las campañas por la conquista de territorios. Sunjata, por su parte, dedicó su atención en otros menesteres, pese a que después de Kirina conquistara grandes territorios con el apoyo de sus eficaces generales. El objetivo de Chaka no era la liberación, sino la conquista.

jueves, 24 de enero de 2013

Sunjata & Chaka. Vidas paralelas (3): Exilio, la gestación de dos leyendas.


Exilio, la gestación de dos leyendas.
Detengámonos en primer lugar en las causas de sendos exilios. Empecemos por Chaka, del que ya hemos dado alguna pincelada en el apartado anterior. El desprecio de las coesposas de Nandi se tradujo en un complot, urdido maliciosamente, con el cual chantajearon y amenazaron a Ngakona, quien se vio obligado a ceder para preservar su prestigio, enviando a Chaka y su espléndida madre de vuelta a la aldea de ésta. Comenzaba así el martirio de Chaka, una vida llena de bromas excesivamente pesadas, humillaciones  y aprensiones. De vuelta a la aldea materna Chaka se empleó como pastor, fue tratado como un bastardo y maltratado por sus camaradas. Recibió palizas y agresiones ininterrumpidas hasta que un día quedó tendido en el suelo, creyeron haberlo matado pero lo que esto supuso realmente fue un punto de inflexión en la vida del joven pastor. Ante la desgracia, el joven Chaka reflexionó y se endureció. Tal reacción no hubiera sido posible sin su considerable fuerza física. Pronto empezó a tener éxitos. Atrajo a amigos, algunos convencidos y otros vencidos, que lo apoyaban y, finalmente, en este mundo de pastores, logró imponerse como jefe. La leyenda dice que mató a un león y salvó a una niña de las fauces de una hiena, tales hitos fueron vinculados con la magia. Su fama crecía exponencialmente. Cuando sus hazañas llegaron a oídos de sus hermanastros, Chaka temió por su vida y se refugió en un lugar parecido al que fue Sunjata en su exilio.

Dibujo de Sunjata Keita
Para entender el exilio de Sunjata tenemos que hablar inevitablemente del contexto en el que se produjo. Como ya hemos dicho, el reino de Ghana había decaído, abriendo así un período en el que diferentes estados trataron de ocupar ese vacío en el poder hegemónico. Era necesario saber quién iba a tomar el relevo en el control de las vías comerciales y de las zonas auríferas. El primero en postularse como sucesor de Ghana fue el reino sosso de Kaniaga. En tiempos de Sunjata, Sumaoro Kanté (1200-1235), miembro más célebre de su dinastía, era quien detentaba la soberanía sosso. Este soberano presentó su candidatura para la hegemonía sobre el África sudánica occidental. Empezó a conquistar territorios. Parecía destinado a ejercer su dominio sin oposición, sin embargo, más al sur empezó a elevarse la estrella de Mali. Sumaoro era consciente de que no conseguiría consolidar plenamente su poder sin controlar completamente los campos auríferos del sur. Así, emprendió su viaje hacia el dominio de las regiones al sur del Estado sosso, apoderándose de la región de Buré. Los sosso controlaron las ciudades caravaneras y cargaron de tributos a las regiones conquistadas. En su conquista del Manding, el rey Kanté mató a un considerable número de príncipes, no fue el caso de Sunjata, quien se libró de la matanza precisamente por su enfermedad. Era de suponer que un niño tullido no representaba un gran peligro. Los actos de despotismo de Sumaoro se sucedían y un día, el joven Keita, reaccionando ante la miseria de su patria maltratada (según una versión de la historia) decidió levantarse en armas. Cuenta la leyenda que pidió a los consejeros de su padre que le trajeran una barra de hierro para poder levantarse; la primera barra se dobló y se partió bajo su peso, otras dos barras siguieron la misma suerte hasta que alguien decidió que era una buena idea darle el bastón de comandamiento de su padre y así, apoyado en la insignia real, Sunjata pudo al fin erigirse sobre sus piernas. Era el inicio de una augusta historia. 
Sunjata se enfrentó a su hermano mayor, que había aceptado la existencia del estado hegemónico sosso. Estas discrepancias con su hermano fueron las que motivaron el exilio de Sunjata y de su madre, a quienes acompañaron los seguidores del primero. Recorrieron África del oeste, refugiándose ante la continúa hostilidad sosso. Posiblemente fue en Mema donde se estableció. El rey de Mema, Mansa Tunkara, lo acogió, apreciando la bravura del joven Keita y confiándole responsabilidades. Por su parte, Sumaoro seguía imponiendo dolorosas exacciones en el Manding, provocando que los malinkés quisieran revelarse. El hermano de Sunjata, el rey, huyó. Esto motivó que un consejo de ancianos reclamara su ayuda. Lo encontraron en Mema. El rey le dio un contingente de soldados y Sunjata fue formando una coalición a su alrededor, reuniendo un gran ejército en 1234. Se puso a la cabeza de una vasta confederación de pueblos unidos por un juramento que denotaba una violenta voluntad de liberación.

Retornemos ahora a Chaka para poder entroncar su situación a la de Sunjata. Habíamos dejado a Chaka temiendo por su vida y recurriendo al exilio. Como Sunjata, Chaka se refugió en la corte de un soberano, en este caso en el de su padre, jefe de todos los clanes nguni: Dinguiswayo. Aquí, Chaka se transformó en un guerrero de coraje extraordinario, de energía implacable, exento de piedad. Arrebató a los guerreros nguni sus condecoraciones, convirtiéndose en el brazo derecho de Dinguiswayo, y en su portavoz. Cuando murió su padre, Chaka tuvo el apoyo del gran soberano para recuperar su herencia legítima. Asesinó a parte de sus mediohermanos y se convirtió en jefe de su clan.


Llegados a este punto, hemos visto que ambos exilios fueron motivados por cuestiones similares, que se resumen someramente en confrontaciones con sus hermanos. También se ha recalcado que los dos jóvenes se refugiaron en la corte de sendos soberanos que les dieron su apoyo, algo fundamental en los sucesos inmediatamente posteriores. Aquí, pues, hemos visto más similitudes que diferencias. Sin embargo, empieza a quedar patente el marcado carácter de Chaka en contraposición a Sunjata, que parece ser más sereno y cultivado. Sunjata emprendió su regreso al Manding debido a la llamada del consejo de ancianos, al frente de un ejército que tenía por objetivo liberar a su pueblo de la opresión sosso. Ahora resta ver como Chaka llegó a ponerse al mando de un gran ejército si, de momento, era tan solo un jefe de clan.

miércoles, 23 de enero de 2013

Sunjata & Chaka. Vidas paralelas (2)


Nacimiento y primera infancia
Antes incluso de nacer, el contexto y la forma en que sus padres se relacionaron fueron distintas. Sunjata nació en un tiempo en el que el gran reino de Ghana acababa de periclitar, iniciándose así una carrera por ver quien ocupaba ese gran vacío de poder. Chaka, por su parte, nació en una época de lucha por el espacio vital, los bóers rechazaban a tribus ocupando sus zonas y estas, a su vez, acababan por desplazar a otras tribus. Era un contexto presionante en extremo, en el que diversas tribus luchaban entre sí por las tierras que ocupaban. La tribu de Chaka, los nguni, eran más ganaderos que agricultores, lo contrario que pasaba en la zona del Manding.

Dibujo de Chaka Zulú
Tras este breve apunte contextual, creemos que resulta muy interesante ver los avatares  que configuraron la gestación de ambos personajes. Sunjata fue hijo de un rey; Chaka hijo de un jefe de clan. En esto se parecen, aunque la soberanía y poder del progenitor de Sunjata era mucho más importante y relevante que el de Chaka. Sin embargo, esta similitud encuentra varios puntos divergentes que empiezan a dibujar lo que serán ambos individuos. Mientras Sogolón Konté, madre de Sunjata, fue desposada por Naré Famaghan tras recibir un consejo de un sabio griot; Nandi, madre de Chaka, fue desposada tras haber quedado encinta después de que Ngakona (padre de Chaka) se prendara de ella. Esto ya supone algo importante, una esposa era aceptada con resignación, mientras la otra era querida antes incluso de desposarse. El contraste entre estas dos mujeres es clamoroso, Sogolón era una mujer extraña, jorobada, muy lejos de alcanzar la beldad y brillantez de Nandi, cuyo nombre significa “la deliciosa”. Ninguna de las dos fue la primera mujer de sus respectivos maridos, Famaghan ya tenía una esposa y Ngakona tenía otras tantas, pero ninguna de ellas le había dado un hijo varón; ese fue Chaka, su primogénito masculino. Sunjata nació enfermo, no podía caminar y gateó hasta los siete años. Chaka, por su parte, fue el preferido de su padre, pese a que tuvo otros hijos varones con sus otras esposas.   

Hay que destacar el desprecio al que fueron sometidos madres e hijos por sus respectivas coesposas. Sogolón fue denostada por su aspecto y sus debilidades físicas básicamente, pues en lo que se refiere a inteligencia y poder espiritual estaba unos pasos por delante de su viperina coesposa. Su hijo Sunjata también fue vilipendiado por su minusvalía; Nandi, por su parte, también fue víctima de tal desprecio pero el origen de éste era diametralmente opuesto. Como ya se ha dicho, ella y su hijo se convirtieron en los favoritos de su padre, la envidia afloró entre sus coesposas, una envidia nacida de las cualidades y virtudes de Chaka y su madre. Este desprecio se tradujo en el exilio de Chaka. El de Sunjanta fue diferente, con unas motivaciones distintas, aunque con alguna semejanza. Ambos exilios los trataremos en el siguiente apartado.

En resumen, tenemos dos niños radicalmente opuestos, uno débil y enfermizo, otro fuerte y vivaz; y lo mismo ocurre con sus madres. Veremos cómo ambos superaron esta situación, veremos cómo el contexto los marcó profundamente y cómo sus cualidades enmarcaron sus respectivos caminos. Ya desde la tierna infancia nuestros dos personajes tuvieron que enfrentarse a dificultades ajenas a ellos. Cómo lucharon contra estas dificultades deviene otra gran diferencia entre ambos. El trato que recibieron también lo fue. Chaka, que tras leer estas líneas parece el más dotado para sobrevivir en un ambiente hostil, fue quien tuvo que soportar, y soportó, grandes desventuras cuya superación marcó el carácter audaz y guerrero que más tarde lo caracterizó.

Por último, resulta interesante ver como el destino de Sunjata parece estar escrito ya en el momento en que el griot aconseja a su padre elegir a Songoló como esposa. Parece que, pese a todas las vicisitudes que pueda encontrarse, el destino depara algo realmente grandioso para él. Chaka, en cambio, parece fruto de una casualidad, un capricho que pudiera catalogarse de libidinoso, y su destino parece prepararle un oscuro escenario.

martes, 22 de enero de 2013

Sunjata & Chaka. Vidas paralelas (1)

En el marco de la asignatura de Historia de África en el Grado de Historia de la Universidad de Barcelona, pude realizar un trabajo que hoy me gustaría rescatar. Se trata de una comparación entre dos de las figuras históricas más relevantes para el continente. Dos hombres que cambiaron el devenir de sus gentes y establecieron unas bases aún hoy presentes en las sociedades del Manding y del África Austral. Sunjata Keita y Chaka Zulú.


Introducción

Sunjata Keita (s. XII) y Chaka Zulú (finales del s. XVII, principios s. XIX), magníficos personajes que devinieron leyenda y cuyas epopeyas son aun recordadas por los pueblos que ellos mismos se encargaron de forjar. Sus hazañas y acciones han perdurado en el tiempo, convirtiéndose en las figuras más relevantes de un pasado glorioso. Son individuos capitales en la historia de África, sin ellos no podría entenderse el presente de las zonas occidentales, por una parte, y de las surorientales, por otra. Cambiaron el curso de su historia y lo encauzaron como creyeron y pudieron. Cinco son los siglos que separan a uno y otro, pero la lejanía temporal no ha sido obstáculo para que entre ambos se establecieran diáfanas similitudes. Hablamos de su vida, de lo que cuenta la leyenda, más concretamente, de la historia oral que perdura. Cuando empezamos a aproximarnos a ambos, las similitudes que van desde el momento del nacimiento hasta la llegada al poder son tan clamorosas que resulta imposible vulnerarlas. Por ello, este trabajo tenía por objetivo original elaborar una comparación que nos permitiera resolver una pregunta tan simple como poco original: ¿las similitudes en sus vidas son fruto de una llamativa casualidad o, por el contrario, se debe a una causalidad por la que, para elaborar la figura feroz de Chaka, se recurrió a reminiscencias de un pasado alejado? Alrededor de esto tenía que girar este trabajo, una pregunta que pasaba a ser axial para nuestra interpretación. Sin embargo, esta incógnita que tan apasionante nos parecía al principio pasó a ser una pregunta vana tras leer la obra del erudito ruso Vladimir Propp; en ella expone el origen histórico de los cuentos maravillosos o fantásticos, de esta manera también habla de las epopeyas y leyendas, de las que dice que son universales, que observan un patrón común entre ellas. Por lo tanto, las semejanzas entre mitos, leyendas o epopeyas, resultan ser la regla y no la excepción debida a algo tan concreto como lo que nosotros queríamos plantear; ni casualidad ni causalidad, simplemente las figuras mito-épicas suelen coincidir al ser un fenómeno universal.


Por todo esto, debemos dirigir este trabajo por otros derroteros. El camino que hemos elegido no dista demasiado del primigenio, pero adquiere otras connotaciones que pueden resultar más interesantes una vez rechazada la primera hipótesis, rechazada incluso antes de elaborarse con firmeza. Si las semejanzas entre la vida de ambos responden a un patrón universal, lo interesante y llamativo pasan a ser sus diferencias. Proponemos que son esas diferencias, por pequeñas e insignificantes que parezcan, las que marcaran el devenir de sus vidas y, por ende, el de sus reinados. Cada instante, acción, situación o suceso divergente resulta fundamental y explica muchos rasgos de estos imponentes individuos. En las diferencias hallamos aquello que los caracterizó, aquello que nos ayuda a entender por qué actuaron de una determinada manera y no de otra, y de qué forma son recordados por su pueblo. Recurramos ahora a una curiosa analogía: si Sunjata y Chaka fueran un metal dispuesto a moldearse en la fragua, veríamos como ambos compartirían yunque, incluso serían percutidos por un mismo mazo, sin embargo son metales de naturaleza diferente y sus forjadores también serían hombres distintos, casi opuestos entre sí, repercutiendo esto en el resultado final. En su forjado encontramos muchas pistas de cómo forjaran ellos mismos sus respectivos imperios. Empezamos de esta manera la aventura de localizar e identificar aquellas diferencias que fundamentaron los procesos vitales de Sunjata y Chaka hasta su llegada al poder, aquellos aspectos que marcaron perennemente sus personalidades, esbozando así el futuro de su historia y la de sus pueblos.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Grandes Imperios: Gana*

El imperio de Gana es el primer gran estado sudanés occidental que conocemos. Entre los textos árabes que hablan de él destacan los de Ibn Hawkal (s. X) y Al-Barki (s. XI), contemporáneos, y los Tárikhs de Kati y Sa’idi (s. XVI-XVII).
Gana funcionó como imperio desde el siglo X, sin embargo, su puesta a punto como estado podría datar del siglo VII o VIII. 

martes, 11 de septiembre de 2012

La eternidad de un pasado ignorado

Existe cierta tendencia a considerar la historia africana a partir de la etapa colonial, un breve -brevísimo- lapso de tiempo en la vida del continente. De este modo se desecha todo lo ocurrido con anterioridad, como si no existiera un bagaje histórico (reflejado en las sociedades, las culturas, el arte, las propias cosmovisiones...) que aún hoy pervive. Se trata en ocasiones la colonización como una ruptura, una gran grieta que desquebrajó al continente. Sin embargo, pese a que en ese período el protagonismo se dividió entre africanos y foráneos, no podemos considerar la etapa colonial como un paréntesis, pues es una etapa más de la historia africana, una etapa gris, pero que forma parte de la herencia histórica del continente al fin y al cabo.

La realidad actual no puede ser entendida si cerramos los ojos ante más de 18 siglos de historia y priorizamos los dos últimos en los que, con toda seguridad, la realidad africana se vio -y sigue viéndose en muchos casos- golpeada y maltratada por una mayor cantidad de elementos externos. África es la cuna de la humanidad, no un adolescente inexperto. El fracaso de las políticas modernizadoras, de la implantación -o el intento- del estado democrático, la proliferación de personalidades autoritarias y gobiernos únicos, las guerras y tensiones, y el modus vivendi de los africanos no pueden entenderse siendo tan cortos de miras.

Es una prioridad absolutamente imprescindible que los africanos se conozcan -y se reconozcan- a ellos mismos en el pasado, más allá del tupido velo del colonialismo.

Mirar la luz del pasado ayudará a iluminar el presente.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Ferran Iniesta (11/07/2012). Girona.


Entre los dias 11 y 13 de Julio tuvo lugar en Girona el curso sobre Realidades del África Negra. En la primera jornada, quienes asistimos disfrutamos de toda una mañana (más de cinco horas) con Ferran Iniesta, el mayor especialista en historia africana de nuestro país. Fue una clase intensa, con el habitual tono apasionado que imprime a sus exposiciones. En las próximas líneas pretendemos resumir esas cinco horas. Obviamente, compilar todo lo que dijo durante ese tiempo es una tarea quimérica, así que nos contentamos con intentar desengranar algunos de los elementos que creemos más interesantes de su explicación, aquellos que pueden ayudarnos a difundir la historia africana.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Reflexión acerca de la difusión de la Historia africana

Son pocas las personas que conocen la historia africana anterior al período colonial. Durante años se consideró que tal historia no existía, que la sociedad africana se había mantenido inmóvil durante siglos, sin avanzar ni retroceder, estancada en un estado inferior a Occidente, una condición que rebajaba a África a la condición de niño huérfano necesitado de una mano que le diera de comer y un hombro en el que apollarse.

Este desconocimiento puede entenderse en un contexto colonial y postcolonial, donde el eco de las actuaciones de los diversos actores internacionales aún retumbaban con el clamor característico de una pretendida superioridad congénita. Sin embargo, actualmente, el estado del conocimiento de la historia africana por parte del ciudadano medio es igual de exiguo y pobre que hace una, dos y tres décadas. Existen personas interesadas, islotes perdidos en un mar de oleaje incierto, que por iniciativa propia se han adentrado al estudio o, simplemente, a la lectura de aquellas obras que pretenden iluminar el pasado africano. Pero este grupo de individuos es reducido, muy pequeño, y cuando pretenden hacerse oír en sus comunidades o círculos cercanos ve como el resto los miran raro, como si interesarse por África fuera tan exótico como aquellas personas oscuras y semidesnudas que viven allá abajo, entre el calor abrasador de la sabana y el dolor infernal de un estómago vacío.

jueves, 17 de mayo de 2012

Sudán occidental y central (siglos VIII-XVI)

El período comprendido entre los siglos XIII y XVI es uno de los más brillantes, si no el que más, de la Historia de África. La esplendidez de este período, en el que se desarrollaron los reinos e imperios más notables del África occidental, quizás haya sido exagerada por la profusión de fuentes de las que disponemos en comparación a los siglos precedentes, mal conocidos (siglos oscuros). Pese a que el mejor conocimiento del período puede explicar, en parte, la gran admiración que ha despertado entre los historiadores, es innegable la importancia y esplendor de los episodios acaecidos en aquel entonces. 

viernes, 11 de mayo de 2012

Bilad es Zanj y el origen de los swahili

Bilad es Zanj, el país de los zanj. El significado exacto de este término es difícil -por no decir imposible- de definir. Lo único cierto es que con él, los musulmanes, se referían a los negros de la costa oriental africana. Junto a estos zanj continentales, se fueron destacando los swahili. Pero, ¿qué entendemos por swahili? Swahili quiere decir la gente de la costa (es decir, del sahel). En un primer momento, eran los africanos que entraban en el área política y comercial del islam. De este modo, los zanj -negros orientales- se convirtieron en los interlocutores habituales de los swahili, unos africanos islamizados. Aparecía entonces la nueva cultura swahili, africana e impregnada del islam en todos los ámbitos -pese al paganismo mayoritario de sus gentes-.

Ciudades siglo XVI
Las relaciones entre musulmanes y zanj se intensificaron a partir del siglo X, siguiendo la estela dejada por las relaciones entre sudarábigos y azanios. Se calcula que estas relaciones produjeron una cincuentena de ciudades, de entre 500 y los 30.000 habitantes, como son Sofala o Mogadiscio, que estaban centradas en la actividad comercial.

La 'Umma, es decir, la comunidad de los creyentes musulmanes, fue concebida como un red transcotinental, allá dónde había un musulmán estaba la 'Umma. Esta flexibilidad geográfica permitió que grupos de inmigrantes, portadores de la fe islámica, se establecieran en las islas del litoral africano. Elegir estas localizaciones insulares tuvo que ver con cuestiones políticas, pero sobretodo fueron motivaciones comerciales las que llevaron a estos musulmanes a tierras africanas. De este modo, la fusión entre las aristocracias locales y los musulmanes (que podían ser indios, persas o sudarábigos) fue una realidad que acabó por constituir un nuevo tipo de estructura política, africana e islámica. En este sentido, estas comunidades presentaron una fuerte tendencia hacia la africanización física de sus individuos, llegando este fenómeno a las mismas bases del poder swahili.

En este incipiente mundo, un híbrido entre lo africano y lo musulmán, la estructura urbana contaba con diversos grupos sociales:
  • Pescadores zanj: se los consideraba swahili por el hecho de abastecer a las ciudades.
  • Posteadores y marineros: considerados swahili por formar parte del funcionamiento mercantil. 
  • Pequeños mercaderes y representantes en poblaciones interiores: frecuentemente se trataba de árabes.
  • Aristocracia mercantil: mezcla de nobleza africana y mercaderes musulmanes, a cuyo frente solía haber un príncipe (jeque o sultán). 
  • Guarnición pretoriana: era pequeña y adscrita al príncipe, insuficiente en las guerras, por lo que en caso de conflicto armado se recurría a tropas continentales de cafres (infieles).
Los agricultores y pastores, en el continente, pertenecían a entidades políticas independientes y eran los mencionados zanj. Como hemos dicho unas líneas atrás, la palabra zanj presenta muchas dificultades a la hora de hallar su significado. Parece que el térnimo Zanj no era sinónimo de negro, como se ha pensado durante muchos años, sino de infiel del África oriental. Utilizaban esa palabra para referirse al individuo no adscrito al orden de la 'Umma.

Para terminar con este pequeño retablo del espacio urbano de la swahili, es adecuado mencionar que éste se articulaba en torno a dos centros de la vida social: la mezquita y la plaza del mercado. Frente a este espacio urbano se extendía el mundo incivilizado, el país de los zanj donde vivían los cafres o infieles del islam.

En palabras de Iniesta, que a su vez se basa en François Constantin,«swahili es la gente activa de la costa, aquella que se inscribe en el movimiento más amplio del islam, aunque no sean musulmanes. Hoy nadie es swahili, pero esta lengua bantú la hablan más de 40 millones de personas y alcanza el Atlántico a través de Kinshasa. Swahili es un cierto estilo de vida africano que implica mayor porosidad social, mayor desarraigo de los sistemas parentales y clánicos, mayor movilidad hacia el individualismo y el enriquecimiento. El swahili es el rupturista, el más abierto al cambio, pese a preservar grandes aspectos del legado local. Los grupos dominantes se autodefinían árabes, shirazís en contraposición con los africanos. Pero para el observador externo (como Battuta) todos eran swahili: todos lo eran en el siglo XIV.».

sábado, 5 de mayo de 2012

Sudán durante los siglos oscuros

Como hemos visto en entradas anteriores, la principal dificultad que entrañan estos siglos es la falta de documentación para su estudio. Existen ciertos testimonios que podrían ayudarnos a estudiarlos, pero confiar ciegamente en ellos sería un ejercicio  de insensatez. Es decir, estos testimonios suelen carecer de fiabilidad histórica. Seguidamente exponemos las principales:

Los cartagineses emprendieron diversas intentonas marítimas cuya meta era alcanzar el África occidental. La más conocida es la que llevó a cabo Nekao II (612 a.C aprox.). Un siglo después (470 a.C), el persa Sataspés fue condenado por su tío Jerjes a llevar a cabo la vuelta a Libia (África). Su viaje no debió de obtener los objetivos deseados o no debió hallar nada concreto de interés, pues Jerjes acabó empalándolo. Posiblemente su viaje se detuvo en la Columnas de Heracles (estrecho de Gibraltar).
De esa misma época (siglo V a.C) tenemos constancia de un viaje de circunnavegación más importante: el periplo de Hannón. Este texto griego traducido del púnico y hallado en un templo de Cartago, expone una serie de episodios bastante pintorescos. Algunos autores han tomado al pie de la letra el relato de Hannón y han creído identificar en sus descripciones el río Senegal (un río habitado por cocodrilos e hipopótamos) o el volcán de Camerún (rodearon una montaña encendida llamada el Carro de los Dioses). Pero lo cierto es que el relato de este periplo no nos dice nada concreto sobre el África negra. Las evidencias indican que existían colonias comerciales cartaginesas en la costa atlántica africana, y que éstos practicaban el comercio mudo con los autóctonos. Pero esto solo nos indica la existencia de un tráfico notable con bereberes o negros residuales de la costa. Es decir, estos intercambios se limitaban al litoral y nunca los cartagineses se adentraron en tierras africanas (al menos no hay constancia de ello). Además, el tipo de embarcaciones que se empleaban en aquella época indica que aquellas naves no pudieron sobrepasar el cabo Juby.
Localización del Cabo Juby
En definitiva, son muchas las pruebas que apuntaban a la falsedad del relato de Hannón que ha llegado hasta nosotros sobre lo ocurrido tras la colonización de la costa marroquí.
Otro viaje interesante es el que emprendió el historiador griego Polibio y que ha llegado hasta nosotros gracias a Plinio el Viejo. Tras la caída de Cartago en el siglo II a.C, los romanos encargaron al historiador griego recorrer las colonias púnicas de la costa atlántica africana. Polibio bordeó la costa, enumerando los ríos con los que se topaba, uno tras otro, con suficiente precisión como para que podamos identificarlos relacionándolos con sus nombres modernos. En este viaje Polibio también menciona el "Carro de los Dioses", que es, sin duda, el Anti-Atlas. Su periplo se detuvo en el cabo de las Hespérides, es decir, en el Cabo Juby. 
Pero este punto concreto, que nos indica a las claras que los periplos de aquella época no avanzaron más allá de este cabo, tiene una relación destacada con el África negra. Es en estos parajes donde convergían todas las rutas transaharianas. 
Otro testimonio es el del alejandrino Ptolomeo, que trazó un mapa de África que serviría de referencia para los occidentales durante toda la antigüedad y parte de la Edad Media. Sin embargo, este mapa no se correspondía netamente con la realidad geográfica del continente (alargaba las costas, dibujaba el mar Índico como un mar cerrado,...).

Las rutas comerciales terrestres, cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, y que están jalonadas de representaciones rupestres de carros, descienden en dirección sur. Henri Lhote señaló tres rutas principales:
  1. Del Nilo hacia el Chad y los Grandes Lagos.
  2. La ruta del Fezzán hacia Chad, Níger Medio (Gao) y la falla de Benué.
  3. La ruta del sur marroquí (Sidchilmasa) hacia el alto Senegal y el Níger, atravesando el Adrar mauritano. 
Eran los líbico-bereberes los encargados de explotar estas pistas con el firme objetivo de dirigirse a Bilad al-Sudan, el País de los Negros, donde valiosas mercancías les esperaban tentativas. Pese al celo con el que estos comerciantes guardaron el secreto de sus rutas, Herodoto nos narra un viaje realizado utilizando una de ellas.  Es un relato que dio origen a uno de los más persistentes errores de la cartografía africana. Desde ese momento, se consideró que un ramal del Nilo tenía sus fuentes, muy alejadas, hacia el oeste y que cruzaba todo el continente hasta unirse con su curso madre, que desembocaba en el Mediterráneo. Este convencimiento sobrevivió hasta el siglo XIX.

Los romanos, que llegaron a controlar toda la parte septentrional del continente, apenas se acercaron al gran desierto. Al otro lado del limes (frontera romana), pululaban las tribus nómadas que hostigaban las zonas de pasto de las altas mesetas y el Tell durante el verano, aun cuando no disponían todavía de camellos.
Nos referiremos a estos nómadas como gétulos y, cuando hablemos de los grupos del Fezzán, garamantes. Estas tribus ofrecieron un refugio seguro para aquellos rebeldes que se resistían al dominio de Roma. Algunos autores, como Duveyrier, han sostenido que la naturaleza de esas personas era negroide. Lo que es seguro es que ocupaban una posición privilegiada entre Cartago y el hinterland africano.
Herodoto describe algunas de las costumbres de estos nómadas, así como sus peculiaridades más llamativas. 
A lo largo del siglo I a.C y el I d.C, los enfrentamientos entre romanos y garamantes fueron la tónica habitual. Se sabe que los romanos patrullaron por el desierto durante largas campañas, pero no hay nada que nos haga pensar que llegaran más allá del Sáhara. Sin embargo, estos desplazamientos por las áridas tierras del desierto nos hace pensar que ya en esta época existía, probablemente, un nuevo medio de locomoción que posibilitaba largas incursiones transaharianas: el camello. Pese a haber sido introducido por los persas en Egipto alrededor del siglo VI a.C, la adopción del camello se hizo de forma muy lenta por las poblaciones saharianas. Llegó al África sudánica poco antes del inicio de la era cristiana y no fue hasta dos o tres siglos más tarde que su uso se generalizó, alterando inexorablemente el equilibrio existente hasta entonces en el desierto. Estas nuevas monturas permitieron aumentar considerablemente la autonomía de las incursiones, las tribus nómadas iniciaron de nuevo su penetración hacia el sur (que se acentuó en el siglo VI, cuando parece que se produjo una agravación de la aridez del Sáhara). 
Entre los pueblos saharianos destacan los tuaregh y los bereberes zenata. Mientras los romanos se limitaban a controlar la orilla occidental del Mediterráneo, los bereberes, provistos de esas naves del desierto que son los dromedarios, dotados de una portentosa movilidad, se interpusieron entre el mundo romano -que luego sería bizantino- y el oeste de África. Controlaron las rutas caravaneras, saqueando, cuando lo estimaron oportuno, los establecimientos de los pueblos sedentarios y convirtiendose así en unos intermediarios tan útiles como peligrosos.
El caso de los tuaregh, hoy musulmanes, presenta una curiosidad harto interesante. Los primeros de ellos parece que conservaron vestigios de una religión anterior, judaica o cristiana. Lo que nos lleva a considerar la posibilidad de que misioneros aksumitas llegaran a contactar con ellos saliéndose de las habituales rutas imperiales y corroborando la intensidad de intercambios interconinentales. 
Por otro lado, algunas colonias de judíos perseguidos llegaron hasta Senegal y la región del Futa, y algunos se establecieron en los oasis como artesanos o comerciantes, en tanto que los que habían penetrado más al sur se fundieron progresivamente en el bloque negroide. 

Pero, ¿qué sucedió durante los siglos oscuros al sur de esta franja rebosante de contactos?

Estatuilla hallada por J.P Lebeuf
Río Chad y Logone
En este caso, la arqueología arroja un poco de luz al asunto. A partir del siglo VII aproximadamente, grupos inmigrantes negros, provenientes de los oasis del norte, y espoleados por la presión de los bereberes, llegaron en oleadas sucesivas a orillas del bajo Logone y al delta del Shari, donde se instalaron. Eran cazadores que empleaban lanzas y arcos, eran también agricultores, pescadores y, según la leyenda, gigantes prodigiosos. Al parecer, encontraron en la zona a hombres de baja estatura, de los que no se ha descubierto ningún resto. Provenientes del norte, crearon una civilización vigorosa y muy notable para la época: se han exhumado un gran número de estatuillas y de máscaras de terracota y joyas de bronce colado según el método de la cera perdida. La  maestría de las técnicas metalúrgicas demuestran la existencia de una larga tradición. También en el moldeado del barro muestran una rica inventiva y un gran virtuosismo plástico que han quedado plasmados en extraordinarias cabezas rebosantes de intensa vida y que al contemplarlas nos preguntamos si están movidas por el humor o por el misterio. Su morfología no deja lugar a dudas de que los artistas que las crearon eran negros y se desenvolvían en un mundo negro. Además, sus congéneres han dejado una serie de alturas fortificadas que son elocuentes testigos de las luchas entre pueblos, que se disputaban las zonas húmedas de los alrededores del lago, tan propicia como hábitat, y denotan asimismo que estos pueblos habían alcanzado un nivel de organización social avanzado en el que el patriarca había cedido su puesto al jefe político. Sus descendientes actuales, algunos de los cuales todavía habitan sobre los emplazamientos de las antiguas ciudades fortificadas, son los kotoko de Chad y de la República de Camerún.
Figura de terracota de Nok

En las proximidades de Nok, en la provincia de Zaria (Nigeria), fueron descubiertos miles de piezas de alfarería y cabezas ejecutadas con un naturalismo que presagia ya las maravillas de Ife. Los sucesivos niveles de restos hallados en Nok denotan una prolongada ocupación de estos lugares y un dominio, muy antiguo, de las técnicas del hierro. El descubrimiento de aradas indica la existencia de una importante actividad agrícola. Otros vestigios nos permiten saber que se practicaba la cría de animales domésticos y que había un gusto acentuado por los adornos.



Para terminar, vemos que los denominados siglos oscuros fueron un hervidero de actividad en el Sudán occidental y central. El comercio transahariano empezó a articular una red de intercambios que sería decisiva en el devenir de la zona sudánica y en los estados que allí se erigirían.


sábado, 28 de abril de 2012

Los siglos oscuros

Durante las próximas semanas iniciaremos una serie de artículos bajo el lema "Grandes imperios". Principalmente hablaremos de aquellos imperios que surgieron en el Sudán Occidental y Central, dejando para más adelante los estados del África ecuatorial, austral y oriental. 
A fin de entender cómo fue posible el surgimiento de estructuras políticas y culturales de este tipo, es importante colocar algunos precedentes que ayuden a entender el dinamismo y riqueza de esta zona en la que se desarrollaron algunos de los imperios más resplandecientes de la Historia africana.
Por ello, nos hemos propuesto introducir el escenario anterior a estos imperios, así como algunas nociones de utilidad para su correcta comprensión. 

¿Qué son los siglos oscuros?
La historiografía ha tendido a señalar el período comprendido entre el nacimiento de Jesús -y los tiempos inmediatamente anteriores- y el siglo VII como siglos oscuros. Actualmente, esta denominación sirve para señalar un lapso de tiempo que nada tiene de oscuro además de sus protagonistas. La dificultad que entraña el estudio de este período radica principalmente en la escasez de fuentes de las que disponemos.
Aquellos fueron unos años en los que África apenas era conocida por el resto de civilizaciones, cuyos principales contactos sucedían en el norte del continente, donde fenicios, griegos y romanos pugnaron, cada cual en su momento, por controlar la franja costera y asegurarse su explotación.
En estos siglos, los dos colosos del momento, Egipto y Nubia, se encontraban en un proceso de disgregación que parece haber menguado la cantidad de intercambios regulares y, en palabras de Ki-Zerbo, civilizadores (a la vez que empujaban a grupos de emigrantes hacia el interior del continente).

La inicial oscuridad que se cierne sobre estos siglos no debe llevarnos a un equívoco y a señalar una importancia menor en el desarrollo de la Historia africana. Todo lo contrario. Estos siglos, pese a contar con una lista de testimonios inferior a los posteriores, fueron esenciales en el surgimiento del África Negra.
Las migraciones al sur del Sáhara, que se tradujeron en una riquísima y abundante mezcla de pueblos, fueron decisivas en este sentido. Como señaló Greenberg, no sin oposición, las relaciones entre las diferentes lenguas del continente atestigua un movimiento dinámico de su población, algunos de los cuales se produjeron durante estos siglos.
Fue un momento de comunicación y difusión de ciertas técnicas y culturas que colaborarían en la formación de sociedades más poderosas, mejor organizadas y más refinadas.

Nos encontramos en la antesala del inicio de los grandes siglos del África negra, en el umbral de un mundo rutilante y magnífico, un tiempo en el que los grandes imperios africanos nada tuvieron que envidiar a los europeos.

Estos siglos, pese a denominarse oscuros, vertieron haces de luz donde las costumbres, ideas y personas actuaron como motitas de polvo transportadas en su interior. Se plantaba entonces una semilla que haría aflorar imperios de donde antes habían clanes.  

miércoles, 18 de abril de 2012

Lenguas de África*

La lingüística es una ciencia que ayuda sobremanera en el estudio del pasado africano. Por ejemplo, en el Antiguo Egipto se utilizaba una lengua emparentada con las lenguas bantú y sudanesa. De esto se desprende que el Antiguo Egipto tuvo raíces negroafricanas. El asunto de la identidad original de los habitantes de Egipto (Kémit, el país negro o de los negros) y de su civilización es espinoso y ha sido sujeto de arduas y constantes disputas historiográficas. Posiblemente abordemos el tema más adelante. Por el momento, nos conformaremos diciendo que finalmente se han admitido esas raíces negroafricanas de la civilización egipcia. 

Volviendo sobre las lenguas, J. Greenberg propuso la siguiente clasificación de las africanas (esta clasificación ha sido aceptada, rechazada, rebatida, vilipendiada y respetada. Como este es un tema que se aleja de nuestro control, nos limitamos a plasmar la clasificación sin entrar en si es más o menos acertada):
  • Nigero-congo-kordofaniano: es la que más se habla en el continente. Nigero comprende las lenguas sudanesas, las de la sabana subsahariana; Kongo engloba al grupo de lenguas bantú; Kordofaniano: lengua de pequeños pueblos en las montañas de Kordofan, en lo que actualmente es el país de Sudán.
  • Nilótico: se extiende a lo largo del Níger mediano y el alto Níger. Actualmente es un lengua hablada por pastores, como los masai. Son pocos quienes la utilizan. Se considera que muchos elementos del Egipto antiguo son nilóticos (y sudaneses, como hemos dicho antes). 
  •  Egipcio antiguo, copto (desaparecido)
  • Cushítico: de Kush, situado históricamente al sur de Egipto. Son las zonas de Etiopía y Sudán. Tiene menos presencia que el nilótico. 
Esta clasificación, para los poco duchos en la materia, puede no decirnos nada,  pues no alcanzamos a entender lo que esto significa realmente. 

Sin embargo, sí que podemos decir que en África hay unas 2.300 lenguas catalogadas (solo en Togo se hablan más de 200). La distancia entre la mayoría de estas lenguas es similar a la que hay entre el castellano y el italiano, por lo tanto, es posible realizar un intercambio de ideas, costumbres, etc. entre pueblos diversos.

Lamentablemente,  hace más de cien años que en África se hablan lenguas llegadas desde fuera. Inglés, francés, portugués, holandés (afrikaans) e incluso en algunos puntos italiano y castellano. Además del árabe.  
Todas ellas son lenguas que proceden del período colonial, que fue relativamente corto comparado con la historia de África en su totalidad, y que se han convertido en oficiales. De este modo, las lenguas africanas se han visto en muchos casos relegadas a un ámbito nacional fuera de las esferas administrativas  y, lo que es peor, educacionales. 
Sobre este hecho podríamos hacer una profunda reflexión: el aprendizaje en lenguas que no son propias conlleva muchas más dificultades a la hora de recibir y asimilar la información. La lengua es muy importante para interpretar el mundo. Las palabras que utilizamos sirven para designar aquello que nos rodea. Pensad por un instante qué dificultades hubiéramos tenido si en la escuela nos hubieran enseñado en árabe, cuando la lengua con la que hemos crecido y entendido el mundo era el castellano. 


En la actualidad, las lenguas más importantes son:
- Manding: en el África del oeste. 
- Ki Swahili: África oriental y ecuatorial 

Por último, existen cuatro grupos del tronco negroafricano:
Fuente: Kuma, Historia del África negra
  • Khoi-San (lengua más antigua): es gutural. La hablan muy pocos en la actualidad. Los khoi khoi ya no existen. Son los ganaderos que se encontraron los europeos; los hotentotes y los san (bosquimanos -quedan miles dispersados por el desierto de Namibia)
  • Semítico: norte de África y otros puntos (como el norte de Nigeria):
    • gueez-ahmaric (Etiopía)
    • haussa (África occidental)
    • árabe (choa en el lago Chad) -hassaniya-
  • Austronésico (malgache, en Madagascar)
  • Indoeuropeas: inglés, francés, portugués, castellano...


A continuación, dos ideas que creemos conveniente resaltar:
  1. La gran cantidad de lenguas no debe despistarnos y llevarnos a pensar que el entendimiento entre africanos es una misión complicada. Las distancias idiomáticas no son superiores a las que existen en las lenguas indoeuropeas y, a menudo, son menores. 
  2. El fracaso escolar es inevitable cuando el aprendizaje escrito inicial se hace en lenguas tan ajenas al entorno africano como las indoeuropeas. La ruptura entre la oralidad que envuelve a las sociedades africanas y el plano escrito resulta doblemente brusca cuando a ella se añade un aprendizaje gráfico en lenguas extrañas tanto en su estructura como en su léxico y conceptos. 
Para terminar, aconsejamos la lectura de "Pueblos y lenguas" en Kuma, Historia del África negrade Ferran Iniesta. 


*Todo lo expuesto en esta entrada procede de las clases de Historia de África que Ferran Iniesta imparte en la Universidad de Barcelona. Cualquier fallo en su contenido es responsabilidad nuestra. 

domingo, 15 de abril de 2012

Destruyendo algunos tópicos

Fertilidad de la tierra: no son tan fértiles como se dice, sólo lo es la Rift Valley. Las áreas con humedad favorecen el crecimiento vegetal rápido. Sin embargo, las raíces tienden a ser superficiales porque no hay humus suficiente y pocos hidratos. Los suelos son, en su mayoría, argilosos y frágiles.

¿Los humanos han creado la sabana? Probablemente no, probablemente la han hecho crecer, utilizando sus pequeños bosques para combustible. Sobre todo hacia el sur.
La desforestación empeora los suelos; surgen más sabanas, produciendo muchos inconvenientes a la larga. Por lo tanto, podemos decir que los humanos han agravado procesos naturales ya en curso. 
No cualquier tecnología es aplicable a los suelos africanos.

No es el continente de la riqueza mineral por excelencia. Sucede que no ha tenido a nadie que esquilmara sus minas y la extracción ha empezado ya con la tecnología moderna. Los campesinos se combinaban para extraer minerales en épocas en las que el campo no funcionaba. 
Hay muchos minerales disponibles porque la explotación pasada fue normal.

Sistemas patriarcales flexibles, no extremos (como mínimo hasta el siglo XVI).