sábado, 8 de diciembre de 2012

Grandes Imperios: Gana*

El imperio de Gana es el primer gran estado sudanés occidental que conocemos. Entre los textos árabes que hablan de él destacan los de Ibn Hawkal (s. X) y Al-Barki (s. XI), contemporáneos, y los Tárikhs de Kati y Sa’idi (s. XVI-XVII).
Gana funcionó como imperio desde el siglo X, sin embargo, su puesta a punto como estado podría datar del siglo VII o VIII. 

martes, 11 de septiembre de 2012

La eternidad de un pasado ignorado

Existe cierta tendencia a considerar la historia africana a partir de la etapa colonial, un breve -brevísimo- lapso de tiempo en la vida del continente. De este modo se desecha todo lo ocurrido con anterioridad, como si no existiera un bagaje histórico (reflejado en las sociedades, las culturas, el arte, las propias cosmovisiones...) que aún hoy pervive. Se trata en ocasiones la colonización como una ruptura, una gran grieta que desquebrajó al continente. Sin embargo, pese a que en ese período el protagonismo se dividió entre africanos y foráneos, no podemos considerar la etapa colonial como un paréntesis, pues es una etapa más de la historia africana, una etapa gris, pero que forma parte de la herencia histórica del continente al fin y al cabo.

La realidad actual no puede ser entendida si cerramos los ojos ante más de 18 siglos de historia y priorizamos los dos últimos en los que, con toda seguridad, la realidad africana se vio -y sigue viéndose en muchos casos- golpeada y maltratada por una mayor cantidad de elementos externos. África es la cuna de la humanidad, no un adolescente inexperto. El fracaso de las políticas modernizadoras, de la implantación -o el intento- del estado democrático, la proliferación de personalidades autoritarias y gobiernos únicos, las guerras y tensiones, y el modus vivendi de los africanos no pueden entenderse siendo tan cortos de miras.

Es una prioridad absolutamente imprescindible que los africanos se conozcan -y se reconozcan- a ellos mismos en el pasado, más allá del tupido velo del colonialismo.

Mirar la luz del pasado ayudará a iluminar el presente.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Ferran Iniesta (11/07/2012). Girona.


Entre los dias 11 y 13 de Julio tuvo lugar en Girona el curso sobre Realidades del África Negra. En la primera jornada, quienes asistimos disfrutamos de toda una mañana (más de cinco horas) con Ferran Iniesta, el mayor especialista en historia africana de nuestro país. Fue una clase intensa, con el habitual tono apasionado que imprime a sus exposiciones. En las próximas líneas pretendemos resumir esas cinco horas. Obviamente, compilar todo lo que dijo durante ese tiempo es una tarea quimérica, así que nos contentamos con intentar desengranar algunos de los elementos que creemos más interesantes de su explicación, aquellos que pueden ayudarnos a difundir la historia africana.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Reflexión acerca de la difusión de la Historia africana

Son pocas las personas que conocen la historia africana anterior al período colonial. Durante años se consideró que tal historia no existía, que la sociedad africana se había mantenido inmóvil durante siglos, sin avanzar ni retroceder, estancada en un estado inferior a Occidente, una condición que rebajaba a África a la condición de niño huérfano necesitado de una mano que le diera de comer y un hombro en el que apollarse.

Este desconocimiento puede entenderse en un contexto colonial y postcolonial, donde el eco de las actuaciones de los diversos actores internacionales aún retumbaban con el clamor característico de una pretendida superioridad congénita. Sin embargo, actualmente, el estado del conocimiento de la historia africana por parte del ciudadano medio es igual de exiguo y pobre que hace una, dos y tres décadas. Existen personas interesadas, islotes perdidos en un mar de oleaje incierto, que por iniciativa propia se han adentrado al estudio o, simplemente, a la lectura de aquellas obras que pretenden iluminar el pasado africano. Pero este grupo de individuos es reducido, muy pequeño, y cuando pretenden hacerse oír en sus comunidades o círculos cercanos ve como el resto los miran raro, como si interesarse por África fuera tan exótico como aquellas personas oscuras y semidesnudas que viven allá abajo, entre el calor abrasador de la sabana y el dolor infernal de un estómago vacío.

jueves, 17 de mayo de 2012

Sudán occidental y central (siglos VIII-XVI)

El período comprendido entre los siglos XIII y XVI es uno de los más brillantes, si no el que más, de la Historia de África. La esplendidez de este período, en el que se desarrollaron los reinos e imperios más notables del África occidental, quizás haya sido exagerada por la profusión de fuentes de las que disponemos en comparación a los siglos precedentes, mal conocidos (siglos oscuros). Pese a que el mejor conocimiento del período puede explicar, en parte, la gran admiración que ha despertado entre los historiadores, es innegable la importancia y esplendor de los episodios acaecidos en aquel entonces. 

viernes, 11 de mayo de 2012

Bilad es Zanj y el origen de los swahili

Bilad es Zanj, el país de los zanj. El significado exacto de este término es difícil -por no decir imposible- de definir. Lo único cierto es que con él, los musulmanes, se referían a los negros de la costa oriental africana. Junto a estos zanj continentales, se fueron destacando los swahili. Pero, ¿qué entendemos por swahili? Swahili quiere decir la gente de la costa (es decir, del sahel). En un primer momento, eran los africanos que entraban en el área política y comercial del islam. De este modo, los zanj -negros orientales- se convirtieron en los interlocutores habituales de los swahili, unos africanos islamizados. Aparecía entonces la nueva cultura swahili, africana e impregnada del islam en todos los ámbitos -pese al paganismo mayoritario de sus gentes-.

Ciudades siglo XVI
Las relaciones entre musulmanes y zanj se intensificaron a partir del siglo X, siguiendo la estela dejada por las relaciones entre sudarábigos y azanios. Se calcula que estas relaciones produjeron una cincuentena de ciudades, de entre 500 y los 30.000 habitantes, como son Sofala o Mogadiscio, que estaban centradas en la actividad comercial.

La 'Umma, es decir, la comunidad de los creyentes musulmanes, fue concebida como un red transcotinental, allá dónde había un musulmán estaba la 'Umma. Esta flexibilidad geográfica permitió que grupos de inmigrantes, portadores de la fe islámica, se establecieran en las islas del litoral africano. Elegir estas localizaciones insulares tuvo que ver con cuestiones políticas, pero sobretodo fueron motivaciones comerciales las que llevaron a estos musulmanes a tierras africanas. De este modo, la fusión entre las aristocracias locales y los musulmanes (que podían ser indios, persas o sudarábigos) fue una realidad que acabó por constituir un nuevo tipo de estructura política, africana e islámica. En este sentido, estas comunidades presentaron una fuerte tendencia hacia la africanización física de sus individuos, llegando este fenómeno a las mismas bases del poder swahili.

En este incipiente mundo, un híbrido entre lo africano y lo musulmán, la estructura urbana contaba con diversos grupos sociales:
  • Pescadores zanj: se los consideraba swahili por el hecho de abastecer a las ciudades.
  • Posteadores y marineros: considerados swahili por formar parte del funcionamiento mercantil. 
  • Pequeños mercaderes y representantes en poblaciones interiores: frecuentemente se trataba de árabes.
  • Aristocracia mercantil: mezcla de nobleza africana y mercaderes musulmanes, a cuyo frente solía haber un príncipe (jeque o sultán). 
  • Guarnición pretoriana: era pequeña y adscrita al príncipe, insuficiente en las guerras, por lo que en caso de conflicto armado se recurría a tropas continentales de cafres (infieles).
Los agricultores y pastores, en el continente, pertenecían a entidades políticas independientes y eran los mencionados zanj. Como hemos dicho unas líneas atrás, la palabra zanj presenta muchas dificultades a la hora de hallar su significado. Parece que el térnimo Zanj no era sinónimo de negro, como se ha pensado durante muchos años, sino de infiel del África oriental. Utilizaban esa palabra para referirse al individuo no adscrito al orden de la 'Umma.

Para terminar con este pequeño retablo del espacio urbano de la swahili, es adecuado mencionar que éste se articulaba en torno a dos centros de la vida social: la mezquita y la plaza del mercado. Frente a este espacio urbano se extendía el mundo incivilizado, el país de los zanj donde vivían los cafres o infieles del islam.

En palabras de Iniesta, que a su vez se basa en François Constantin,«swahili es la gente activa de la costa, aquella que se inscribe en el movimiento más amplio del islam, aunque no sean musulmanes. Hoy nadie es swahili, pero esta lengua bantú la hablan más de 40 millones de personas y alcanza el Atlántico a través de Kinshasa. Swahili es un cierto estilo de vida africano que implica mayor porosidad social, mayor desarraigo de los sistemas parentales y clánicos, mayor movilidad hacia el individualismo y el enriquecimiento. El swahili es el rupturista, el más abierto al cambio, pese a preservar grandes aspectos del legado local. Los grupos dominantes se autodefinían árabes, shirazís en contraposición con los africanos. Pero para el observador externo (como Battuta) todos eran swahili: todos lo eran en el siglo XIV.».