jueves, 24 de enero de 2013

Sunjata & Chaka. Vidas paralelas (3): Exilio, la gestación de dos leyendas.


Exilio, la gestación de dos leyendas.
Detengámonos en primer lugar en las causas de sendos exilios. Empecemos por Chaka, del que ya hemos dado alguna pincelada en el apartado anterior. El desprecio de las coesposas de Nandi se tradujo en un complot, urdido maliciosamente, con el cual chantajearon y amenazaron a Ngakona, quien se vio obligado a ceder para preservar su prestigio, enviando a Chaka y su espléndida madre de vuelta a la aldea de ésta. Comenzaba así el martirio de Chaka, una vida llena de bromas excesivamente pesadas, humillaciones  y aprensiones. De vuelta a la aldea materna Chaka se empleó como pastor, fue tratado como un bastardo y maltratado por sus camaradas. Recibió palizas y agresiones ininterrumpidas hasta que un día quedó tendido en el suelo, creyeron haberlo matado pero lo que esto supuso realmente fue un punto de inflexión en la vida del joven pastor. Ante la desgracia, el joven Chaka reflexionó y se endureció. Tal reacción no hubiera sido posible sin su considerable fuerza física. Pronto empezó a tener éxitos. Atrajo a amigos, algunos convencidos y otros vencidos, que lo apoyaban y, finalmente, en este mundo de pastores, logró imponerse como jefe. La leyenda dice que mató a un león y salvó a una niña de las fauces de una hiena, tales hitos fueron vinculados con la magia. Su fama crecía exponencialmente. Cuando sus hazañas llegaron a oídos de sus hermanastros, Chaka temió por su vida y se refugió en un lugar parecido al que fue Sunjata en su exilio.

Dibujo de Sunjata Keita
Para entender el exilio de Sunjata tenemos que hablar inevitablemente del contexto en el que se produjo. Como ya hemos dicho, el reino de Ghana había decaído, abriendo así un período en el que diferentes estados trataron de ocupar ese vacío en el poder hegemónico. Era necesario saber quién iba a tomar el relevo en el control de las vías comerciales y de las zonas auríferas. El primero en postularse como sucesor de Ghana fue el reino sosso de Kaniaga. En tiempos de Sunjata, Sumaoro Kanté (1200-1235), miembro más célebre de su dinastía, era quien detentaba la soberanía sosso. Este soberano presentó su candidatura para la hegemonía sobre el África sudánica occidental. Empezó a conquistar territorios. Parecía destinado a ejercer su dominio sin oposición, sin embargo, más al sur empezó a elevarse la estrella de Mali. Sumaoro era consciente de que no conseguiría consolidar plenamente su poder sin controlar completamente los campos auríferos del sur. Así, emprendió su viaje hacia el dominio de las regiones al sur del Estado sosso, apoderándose de la región de Buré. Los sosso controlaron las ciudades caravaneras y cargaron de tributos a las regiones conquistadas. En su conquista del Manding, el rey Kanté mató a un considerable número de príncipes, no fue el caso de Sunjata, quien se libró de la matanza precisamente por su enfermedad. Era de suponer que un niño tullido no representaba un gran peligro. Los actos de despotismo de Sumaoro se sucedían y un día, el joven Keita, reaccionando ante la miseria de su patria maltratada (según una versión de la historia) decidió levantarse en armas. Cuenta la leyenda que pidió a los consejeros de su padre que le trajeran una barra de hierro para poder levantarse; la primera barra se dobló y se partió bajo su peso, otras dos barras siguieron la misma suerte hasta que alguien decidió que era una buena idea darle el bastón de comandamiento de su padre y así, apoyado en la insignia real, Sunjata pudo al fin erigirse sobre sus piernas. Era el inicio de una augusta historia. 
Sunjata se enfrentó a su hermano mayor, que había aceptado la existencia del estado hegemónico sosso. Estas discrepancias con su hermano fueron las que motivaron el exilio de Sunjata y de su madre, a quienes acompañaron los seguidores del primero. Recorrieron África del oeste, refugiándose ante la continúa hostilidad sosso. Posiblemente fue en Mema donde se estableció. El rey de Mema, Mansa Tunkara, lo acogió, apreciando la bravura del joven Keita y confiándole responsabilidades. Por su parte, Sumaoro seguía imponiendo dolorosas exacciones en el Manding, provocando que los malinkés quisieran revelarse. El hermano de Sunjata, el rey, huyó. Esto motivó que un consejo de ancianos reclamara su ayuda. Lo encontraron en Mema. El rey le dio un contingente de soldados y Sunjata fue formando una coalición a su alrededor, reuniendo un gran ejército en 1234. Se puso a la cabeza de una vasta confederación de pueblos unidos por un juramento que denotaba una violenta voluntad de liberación.

Retornemos ahora a Chaka para poder entroncar su situación a la de Sunjata. Habíamos dejado a Chaka temiendo por su vida y recurriendo al exilio. Como Sunjata, Chaka se refugió en la corte de un soberano, en este caso en el de su padre, jefe de todos los clanes nguni: Dinguiswayo. Aquí, Chaka se transformó en un guerrero de coraje extraordinario, de energía implacable, exento de piedad. Arrebató a los guerreros nguni sus condecoraciones, convirtiéndose en el brazo derecho de Dinguiswayo, y en su portavoz. Cuando murió su padre, Chaka tuvo el apoyo del gran soberano para recuperar su herencia legítima. Asesinó a parte de sus mediohermanos y se convirtió en jefe de su clan.


Llegados a este punto, hemos visto que ambos exilios fueron motivados por cuestiones similares, que se resumen someramente en confrontaciones con sus hermanos. También se ha recalcado que los dos jóvenes se refugiaron en la corte de sendos soberanos que les dieron su apoyo, algo fundamental en los sucesos inmediatamente posteriores. Aquí, pues, hemos visto más similitudes que diferencias. Sin embargo, empieza a quedar patente el marcado carácter de Chaka en contraposición a Sunjata, que parece ser más sereno y cultivado. Sunjata emprendió su regreso al Manding debido a la llamada del consejo de ancianos, al frente de un ejército que tenía por objetivo liberar a su pueblo de la opresión sosso. Ahora resta ver como Chaka llegó a ponerse al mando de un gran ejército si, de momento, era tan solo un jefe de clan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario